Edu Roldán volvió a Medizorroza
Su equipo llega a Vitoria para intentar poner el broche de oro a una magnífica temporada.
Un equipo recién ascendido nunca se plantea estar así, en una situación tan bonita. En la primera fase de la temporada todo nos fue muy bien e hicimos un buen juego y no nos podemos quejar.
Ese arranque del curso tan espectacular que protagonizaron es el que les ha permitido vivir con tranquilidad el resto del año y ahora parece que, incluso, la campaña se les está haciendo demasiado larga.
Con ese colchón tan importante que nos dieron los puntos, parece que nos hemos venido un poco abajo en el nivel moral y también ahora los contrarios nos conocen mucho mejor que antes y eso es algo que también se nota.
Tampoco está mal dejarse llevar un poquito cuando se puede, ya que ni ascenso ni descenso están a una distancia asumible para su equipo.
Sólo hemos ganado dos puntos en los últimos siete partidos y sí que puede quedar un poco esa sensación, pero lo cierto es que los de abajo tampoco nos han dado una motivación extra para ponernos las pilas con sus constantes malos resultados y casi no nos han recortado ningún punto. En este sentido, hemos estado bastante tranquilos, sin necesidad de ganar, y, al final, sí que parece que nos estamos dejando llevar.
Pese a ello, que nadie piense que a Vitoria vienen de paseo.
No, porque tenemos que ganar un partido cuanto antes para asegurarnos la salvación matemáticamente y que no se produzcan sorpresas de última hora. Además, algunos jugadores tienen objetivos personales para seguir otro año aquí o buscarse la vida fuera.
Si en lo colectivo puede hablarse de un gran año, lo mismo puede decirse si personalizamos en su figura.
Ha sido un año muy bueno. El vestuario es una familia, una piña, y hemos vivido unos momentos muy buenos de fútbol cuando hace tres o cuatro años el Huesca estaba peleando en Tercera División, subiendo y bajando. Ahora le hemos plantado cara a muchos equipos grandes y en todo momento hemos estado a su vera. Ahora acabo contrato, el entrenador acaba de renovar y habrá que esperar para ver qué pasa. Como las cosas han funcionado, creo que apostará por mantener el bloque, aunque habrá que esperar para ver lo que acaba pasando.
Le toca volver a Vitoria para enfrentarse al Alavés, el club en el que aprendió a jugar al fútbol. ¿Cuáles son sus sensaciones?
Estuve ahí desde infantiles durante casi diez años antes de irme al Aurrera y me da mucha pena la situación porque en el Alavés me enseñaron a jugar a fútbol y a ser profesional. Quiero que salga todo lo mejor posible y que sea otro equipo el que baje.
Para eso sólo vale ganar al Huesca.
Me imagino que es así. Y después ganar al Celta también. Se van a jugar todo en estos dos partidos porque si sacan dos buenos resultados estoy seguro de que se van a salvar.
Y qué le cuentan sus conocidos acerca del Alavés.
De todo un poco. Algunos días salen alucinados, sin saber cómo ha perdido después de haber jugado bien, mientras que otras veces salen decepcionados por la actitud o las malas sensaciones que ha transmitido el equipo contra los de abajo. Es un equipo que tiene muy buena base, pero se le han escapado muchos partidos porque no ha sabido cerrarlos después de ponerse por delante en el marcador, que es lo más difícil. Sólo con cinco puntos de los que se le han escapado, el Alavés ya estaría salvado.
Olvídese de los sentimientos y responda sólo con la cabeza. ¿Se va a salvar el Alavés?
He visto al Celta bastante flojo y no está nada bien, pero pensaba que el Alavés se iba a salir el día del Eibar y... Una desventaja de cinco puntos quedando doce por disputarse es muy difícil de salvar, pero el fútbol es incontrolable. Hace dos años se salvó y el año pasado también. Tienen una posibilidad y ahora tienen que aprovecharla.
Está claro que el ambiente no va a ser el mejor posible, pero usted regresa a jugar a su casa después de muchos años y está claro que va a ser un momento especial.
Todos son buenos recuerdos. Estarán la familia, los amigos y algunos compañeros. Me hace mucha ilusión y voy con ganas de agradar, que la gente sepa que hay gente de Vitoria que, aunque no esté en el Alavés, se hace hueco en otros equipos y siempre está atenta a lo que pasa en su casa.
Entrevista de Borja Mallo